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Heladera Solar: un invento argentino.
Investigadores argentinos crearon una heladera
“amigable” para el medio ambiente, que funciona con
energía solar. Aunque no puede competir con los
refrigerados convencionales, sería de gran utilidad
en las zonas rurales donde no llega la red
eléctrica. Investigadores de la Universidad Nacional
de General Sarmiento (UNGS) desarrollaron una
heladera que funciona con energía solar. Aunque
resulte paradójico, produce hielo gracias al calor
del sol.
El
proyecto, que se lleva adelante en simultáneo con el
Instituto Tecnológico de Santo Domingo de la
República Dominicana, recibió recientemente el
Premio de Conservación y Medio Ambiente otorgado por
la compañía Ford.
La
idea nació a partir de una premisa de la UNGS, que
pretende una aplicación efectiva de la investigación
académica para la comunidad. “Es una forma de
aplicar la ciencia para resolver la falta de energía
eléctrica en zonas rurales de la Argentina”, afirma
Rodolfo Echarri, el investigador y docente de la
UNGS a cargo del proyecto.
Dos
cubeteras por día.
Los
resultados de este proyecto, que comenzó en 2003, ya
están a la vista. El equipo dirigido por Echarri, e
integrado por los investigadores Andrés Sartarelli,
Sergio Vera y Ernesto Cyrulies, construyó un
prototipo que produce 350 gramos de hielo por día,
equivalentes al contenido de dos cubeteras.
Hasta
el momento, han construido cuatro prototipos que
producen desde 60 hasta 400 gramos de hielo, según
las características de cada uno. “Con los datos
experimentales que estamos obteniendo, pensamos
desarrollar un modelo matemático que nos permita un
diseño eficiente de este tipo de refrigeradores”,
anticipa Echarri.
Por
adsorción y deserción.
La
heladera no contiene ninguna parte móvil ni
eléctrica. Su funcionamiento se basa en los procesos
de adsorción (atracción y retención de una sustancia
en la superficie de un cuerpo) y deserción (emisión
de un fluido previamente absorbido) de metanol por
carbón activado.
El
prototipo está compuesto por tres partes: un
colector, un condensador y una cámara fría. En el
colector, ubicado en la parte superior, unos tubos
de hierro que contienen carbón impregnado con
metanol son expuestos al sol. Por efecto del calor,
el metanol se evapora y pasa al condensador, donde
vuelve a su estado líquido. De noche, cuando la
temperatura del colector baja, el carbón vuelve a
adsorber el metanol. Al hacerlo, provoca su
evaporación en la cámara fría, lo que hace bajar la
temperatura y por lo tanto, genera hielo, según
explicaron los investigadores.
Con el
prototipo construido en esa universidad y luego de
optimizar ciertos aspectos, los investigadores
esperan obtener 1,2 kilogramos de hielo por día.
Económica y amigable.
Los
docentes destacan el hecho de que la construcción de
esta heladera prácticamente no tiene costo.
Asimismo, resaltan que “es mucho más amigable que
los refrigeradores convencionales, ya que no utiliza
compuestos cloro-fluoro-carbonados, que son los
principales responsables del adelgazamiento de la
capa de ozono, ni combustibles fósiles para producir
la energía necesaria para su funcionamiento.
Por
supuesto, reconocen que no están pensando en
competir con una heladera eléctrica. Saben que el
desarrollo apunta a sectores rurales de bajos
recursos o comunidades aisladas de la Argentina
situadas en lugares donde no llega la red eléctrica.
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